domingo, 29 de mayo de 2016

Jamás me levantó la mano, consanguínea hostilidad
El director Cristian Majolo nos presenta una obra emocional con estupendas actuaciones

Jamás me levantó la mano, es un melodrama que refleja los problemas internos de varias familias, no importa la clase social de pertenencia en todo ambiente domestico existen rivalidades ocultas entre sus integrantes. Una tenaz madre y su hija conviven en un caos emocional pero un mismo sueño las unirá, ganar un concurso de baile barrial en el club Olimpia de Villa Seca. La obra plasma las vicisitudes del dúo en una coexistencia demencial y dispar donde surgen desasosiegos, necesidades y secretos.  


El joven director Cristian Majolo con gran imaginación consigue que las antagónicas emociones que viven en el lacerante pero divertido texto de Marcos Casanova, logren un maravilloso equilibrio entre la comicidad y la tragedia. Además de ser una gran invitación a la reflexión en el espectador. El dúo actoral es muy bueno. Romi Pinto como Fátima, crea una madre visceral pero querible, y es quien aporta los mejores momentos de humor. Y Malena Luchetti en la piel de esa hija rebelde que por lo único que se desvive es bailar y lucir sus ropas es una grata sorpresa por su interpretación fresca y temperamental. Una escenografia muy rica en cada detalle recrea ese espacio caótico e ilimitado de lucha familiar de condición humilde, potenciando la trama y constituye un perfecto ambiente que enmarca la puesta. Complementada por una rítmica iluminación y una divertida musicalización.



En resumen, una tragicomedia con correcta dirección, divertido texto y muy buenas actuaciones hacen de “Jamás me levanto la mano” una obra para no dejar pasar. Un torbellino de emociones: recriminaciones, rencores, envidias, dudas, manipulación, desolación, se combinan y enredan en estas dos dispares personalidades que no logran convivir, pero tampoco separar. Con elementos de absurdo, costumbrismo, comedia, drama y crueldad en una misma puesta. Se puede disfrutar todos los sábados a las 20:30 horas en el Teatro Tadron, Niceto Vega 4802 en el barrio de Palermo. 


sábado, 28 de mayo de 2016

YIYA, EL MUSICAL – Mortífera amistad
En clave de comedia, uno de los casos policiales más controversiales de Argentina



Puesto en escena por el mismo trío que creó Y un día Nico se fue, la comedia musical representa -con ciertas licencias- la enigmática crónica de María de las Mercedes Bernardina Bolla Aponte de Murano, alias Yiya, que en 1979 fue noticia al matar con veneno a sus tres mejores amigas en una invitación a tomar el té. El célebre director de comedias musicales Ricky Pashkus, con el texto de Osvaldo Bazán y la música de Ale Sergi (Miranda), le da otra vuelta de tuerca a la polémica historia. Ya en 1996, Gonzalo Demaría y Damián Dreizik habían hecho un montaje sobre el mismo tema titulado Nenucha, la envenenadora de Monserrat. Y desde 2014 la directora Mariela Bonilla presenta Yiya, un té musical en distintos escenarios.
Bazán la escribió en forma de revista clásica argentina -género al que la asesina es muy afecta- con vistosos cuadros musicales y desopilante humor negro de principio a fin. Quizá sólo represente una parte de la personalidad de la protagonista, pero no es fácil recrear un hecho tan dramático si no desde el humor y de forma grotesca. Su personaje principal lo encarna la talentosísima Karina K, artista que eclipsa al resto del equipo. Su gran composición actoral y vocal sobresale en todo momento y es definitivamente el centro de la comedia. La secundan Virginia Kaufmann, Iride Mockert y Tiki Lovera, corporizando a sus amigas, quienes bailan, canta e interpretan convincentemente. De hecho, los roles femeninos están mejor representados que los masculinos, donde se evidencia cierta debilidad.
La escenografia es mínima, una clásica escalera de revista que se ilumina de distintos colores, junto a un pequeño living que, de forma mecánica, aparece y desaparece según el cuadro. Por supuesto, también hay una menuda cocina móvil donde se preparan las mortales bombas de crema. Muy bien realizados, el vestuario, maquillaje y peinados representan la década de 1970. La música de Ale Sergi tiene momentos de lucimiento, aunque las canciones no son pegadizas, ni profundas ni representativas del género. Es claro que se disfrutan mayormente gracias al ingenio del coreógrafo Alejandro Ibarra.
En resumen, Yiya, el musical, brilla gracias a su personaje principal, que permanece durante casi toda la función en escena, realizando un trabajo excepcional para entretener en tono de comedia con inconfundible sello argentino.



Jueves a domingos
Teatro El Nacional
Av. Corrientes 968 – Cap.
(011) 4326-4218

Un complejo acertijo es encontrar a quien amar, premisa desde donde parte esta obra

Un lugar de desencuentros llamado amor, bacanal de anhelos


La dramaturgia y dirección es de Alejo Beccar, es quien representa en su nuevo trabajo, una particular visión de cómo los jóvenes de hoy se relacionan en “un lugar de desencuentro llamado amor”. La trama hace foco en la historia individual de un muchacho Marco, quien de improviso se encuentra en el difícil camino de hallar el amor. El destino le hace la mala jugada al colocar en dicho sendero tres personas, su elección deberá ser sutil pero definitiva.


El argumento, nos plasma como este joven en un lugar común, una habitual plaza de barrio. Tiene un encuentro con una joven que lo impacta visualmente y le renace las ganas de enamorarse. Pero dicha muchacha no le demuestra interés, es más juega con él, al expresarle que es asexuada. Luego se encuentra con un hombre gay, Andrés, que de lo contrario muere de amor por él a primera vista. Y por último se reencontrará con su mejor amiga y compañera de vida, Silvina, quien le esconde su secreto enamoramiento que no parece contener así por mucho tiempo.


Presentada de forma inteligente por Beccar, la obra se disfruta al plantear el tema con grandes momentos de comicidad. El equipo actoral es muy bueno, donde brilla Andrés Pomiro como Marco, al componer el personaje principal con exactitud y emoción. Y Antonella D' Indio como su reservada enamorada y amiga inseparable (Silvina), quien brinda los mejores momentos de humor en la puesta. La iluminación y escenografia es austera, aunque generan bien los climas, sello que el director impone generalmente para que el público concentre su mirada en las interpretaciones y la trama.



La obra es es una invitación a reflexionar aspectos y problemáticas en los jóvenes de hoy. El elenco se completa con Giselle Glinka y Pablo Spagnoli. Se puede ver todos los sábados a las 23hs en el espacio “La Tertulia”, Gallo 826 en Capital Federal. 


martes, 24 de mayo de 2016

La compañía Circo Negro presenta
“ANIVERSARIO”
(Únicas funciones.Sábados 21 hs y domingos 20 hs.)


Con la excusa de una fiesta de cumpleaños la Cía. Circo Negro se reúne para festejar sus primeros diez años.  Una de las invitadas llega vestida de novia creyendo que    el festejo es su boda … pero el novio nunca llega.
La fiesta va a comenzar, la madre de la novia canta: siluetas recortadas sobre un fondo azul nos traen reminiscencias de los bajorrelieves antiguos, diosas de ocho brazos que bailan y crean mundos,  arañas que caen del techo, telas que giran como un viejo carrusel.
Las acróbatas vuelan, bailan, cantan, dibujan con malabares luminosos, juegos de formas.
La insinuación de las formas permite imaginar los contenidos, invitándonos a entrar a un universo mágico y desconocido.


 sábados 21 hs y domingos 20 hs.
CLUB DE TRAPECISTAS ESTRELLA DEL CENTENARIO
Ferrari 252
Reservas: 4857-3934
Entradas:$150 ( funciones desde 23/4 al 11/6 )


Ficha técnica:

Dirección: Mariana Sanchez
Producción y diseño de iluminación: Pablo Zarfati
Cantante lírica: María Teresa Ciarla
Intérpretes: Lucila Rocca, Luciana Losada, Andrea Silva, 
Mariana López Persico, Gota, Luciana Álvarez.
Asistente técnico: Santiago Gamarra
Prensa: Laura Castillo

domingo, 22 de mayo de 2016

Simplemente sucede, imprevisible encuentro
La creación del dramaturgo y director Alejo Beccar continua en el Teatro “La Tertulia

La pieza teatral “Simplemente sucede” se estrenó en 2013 con Damián Padín y Nadia Brom como protagonistas. Y hoy continua una nueva temporada con una nueva dupla de actores, Lourdes Isola y Martin Lo Nigro. La historia nos demuestra que a veces podemos encontrar buenas personas de manera fortuita. Dos extraños se conocen en un banco de una plaza e inician un diálogo hostil y contradictorio. Pero sus enfrentadas personalidades encuentran un equilibrio poco a poco mientras la trama nos expone un crudo debate emocional que deja al descubierto deseos, necesidades y anhelos.

 La dramaturgia de Beccar nos plasma este dispar encuentro y nos invita a autoanalizarnos, descubrir que siempre hay un espacio para cambiar nuestro accionar o destino. Conducirnos de manera más pausada y permitirnos un pequeño tiempo en el trajín del día a día para mejorar nuestro entorno. El equipo actoral lleva muy bien su labor, Lourdes Isola da vida a Fernanda, un personaje querible y emocional, aniñada y mientras su contrafigura Martin Lo Nigro como Lautaro, cumple muy bien el papel de muchacho crítico e instigador. Con una puesta sencilla, tan solo un banco de plaza y hojas secas alcanza para que la plaza cobre vida en la imaginación del espectador. Apoyada con una correcta iluminación, la dinámica no decae y el texto cobre empatía.


“Simplemente sucede” como su título lo indica permite que las reservadas emociones en el publico sucedan. Nace la reflexión, confrontan las ideas e invita a que tomemos conciencia en apreciar la vida misma y esos pequeños detalles que la enriquecen.  La obra se puede disfrutar todos los sábados a las 21 horas en el teatro La Tertulia en la calle Gallo 826 en Capital Federal.